COPROPAR – Cooperativas profesionalizadas, rentables y organizadas del Paraguay

COPROPAR es un proyecto de 24 meses de duración financiado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), enfocado en el apoyo a dos centrales de cooperativas agrícolas de Paraguay: la Central Paraguaya de Cooperativas (CEPACOOP) y la Central de Cooperativas del Nordeste de Itapúa (CENCONORI). El objetivo del proyecto es el fortalecimiento técnico-productivo, empresarial y organizativo de las dos centrales de cooperativas, que favorezca la profesionalización, la rentabilidad y por ende la mejora de la calidad de vida de las 3.282 familias campesinas socias, ubicadas en los departamentos paraguayos de San Pedro, Caaguazú, Caazapá, Cordillera e Itapúa. Además de las más de 3.000 familias beneficiadas por el proyecto, se espera impactar positivamente en un mayor número de productores no asociados actualmente a las dos centrales de

El apoyo a las dos centrales prioriza cadenas de valor de especial interés como los cítricos, el banano y la yerba mate, dentro de las cuales se intentan solventar los actuales cuellos de botella: estacionalidad de la producción, deficiencias en la calidad de los productos, baja productividad en finca, escasa agregación de valor, o limitado acceso a financiación para capital de trabajo e inversiones productivas, entre otros. Así mismo, se hace énfasis en potenciar el rol de mujeres y jóvenes en las actividades de las dos centrales, que garantice una participación inclusiva en favor de la sostenibilidad económica, social y ambiental. Para la ejecución del proyecto se cuenta como socios locales, además de con las dos centrales de cooperativas, con la Confederación de Cooperativas Rurales del Paraguay (CONCOPAR) que jugará un papel destacado en la coordinación y el seguimiento.

CENCONORI es una central de cooperativas que asocia a 8 cooperativas de base, las cuales a su vez aglutinan a 1.392 productores (el 8% son mujeres y el 9% son jóvenes de menos de 35 años) ubicados en 4 distritos del departamento de Itapúa y también en el departamento de Caazapá. El tamaño promedio de las fincas de los productores está entre 7 y 12 hectáreas, la mayoría de ellas muy poco tecnificadas. Los principales rubros de producción son los cítricos (naranja y pomelo), yerba mate, estevia, soja y leche. En el caso de los cítricos, la organización cuenta con una línea de producto orgánico y otra de producto convencional. El 100% del volumen se comercializa a un solo cliente, la empresa Frutika. El mercado nacional de la yerba mate está algo saturado y para obtener mayores márgenes, CENCONORI debe tratar de incursionar en otros canales de comercialización e incluso evaluar la posibilidad de exportar. La idea de la organización es aumentar el número de socios y por ende el volumen potencial de producto, así como invertir en infraestructura propia para agregar valor a los productos.

CEPACOOP es una central que agrupa a 6 cooperativas de base, cuyos socios ascienden a 1.890 productores de los cuales el 20% son mujeres. Los productores se ubican en los departamentos de San Pedro, Caaguazú, Caazapá y Cordillera. El tamaño promedio de las fincas está en torno a las 5 y 10 hectáreas principalmente dedicadas al cultivo del banano, piña y de hortalizas (tomate, pimiento y pepino). El rubro más importante para la central es el banano, el cual supone el 50% de los ingresos por ventas (unas 345 toneladas mensuales), distribuyéndose el resto entre tomate (20%), piña (15%) y pimiento, pepino y otros productos (15%). El 7% del banano se exporta. Del lado de la producción y comercialización, la estacionalidad supone una importante restricción. Un gran reto para los productores es luchar contra la estacionalidad de los productos, por ejemplo a través de la inversión en invernaderos.

Los aspectos más importantes en los que se enfoca el proyecto son: planificación estratégica; capacitación y fortalecimiento de la gestión financiera y la gobernanza; generación de oportunidades de comercialización, inversión y financiación; estandarización de la calidad; adopción de nuevos modelos de gestión asociativos; incremento de los niveles de membresía y fortalecimiento del enfoque de género y juventud.